Diseño estructural: Ing. Mario Morán
Construcción: Ing. Byron Félix
Presupuesto: US$ 500/m2
Superficie construida: 80 m2
Créditos fotográficos: BICUBIK (antiguas: Teresa Ponce)
La Casa AF se implanta en el distrito histórico de Guápulo: un enclave ubicado al nororiente de lo que fue el Quito colonial; sobrevive con idiosincrasia propia en medio de los barrios de expansión urbana de las décadas de los 70 y 80. Porque Guápulo fue una huaca —un lugar de adoración a la montaña y sus espíritus— se construyó sobre sus empinados contrafuertes, en los siglos XVI y XVII, un monumental convento con su iglesia. En un sincretismo típico de la América hispana, Guápulo se convirtió en un importante centro de peregrinaje católico. Por su carácter histórico, la normativa que rige a esta zona impone una serie de restricciones a su arquitectura. Por ejemplo, las cubiertas no pueden ser planas y su inclinación debe promediarse de aquéllas circundantes; y materiales como el acero no puede expresarse hacia el exterior.
La casa fue diseñada para una pareja de profesionales jóvenes y viajados, que quería vivir en una vivienda tipo “loft”. Fernando y Andrea manifestaron su interés por la “honestidad de los materiales” (que entró en conflicto con la normativa a la hora de expresar algunos de ellos hacia el exterior); por hacer visible la infraestructura de los servicios; y por mantener la planta abierta. Por otra parte, su primera casa sería ocupada temporalmente, puesto que la pareja tiene planificado construir un emplazamiento de mayores dimensiones en el futuro. El diseño se adapta a la futura transformación ubicando la casa-loft en la parte baja y plana del terreno; tratando de reducir al mínimo su huella; y organizándola de manera que pueda vincularse a la futura casa como estudio o área de huéspedes. Además, su estructura empernada, de acero, es desmontable para facilitar su eventual remoción y reciclaje.
La manera tímida en que la casa se recoge en el terreno no la previene de beneficiarse de los rayos del sol y las vistas de monasterio y valle. Por otra parte, para salvar los imposibles desniveles de un lote que cae 50 metros, sin recurrir al uso de muros de contención en hormigón (cuya dureza preferíamos evitar) o piedra (cuyos costos estaban fuera del presupuesto) utilizamos un sistema de geo-fibras que se aplica en la Amazonía ecuatoriana para cumplir con las exigencias de la ley medioambiental. Entrelazar las geo-fibras con la tierra no permitió esculpir terrazas en el terreno y contenerlo conforme se generaban espacios verdes de uso.