Colegio Americano de Quito
Germinando Saberes:
Inspirado en el proverbio africano “Se necesita una villa para criar un niño”, el nuevo campus del Colegio Americano de Quito propone una arquitectura profundamente conectada con el paisaje, la memoria y la comunidad. Implantado en la meseta de Puembo, entre los valles orientales de Quito, el proyecto entiende a Ecuador como un territorio excepcional donde convergen biodiversidad, conocimiento ancestral y pensamiento científico universal. Desde las exploraciones de Alexander von Humboldt y Charles Darwin hasta la herencia agrícola y cultural de las comunas Kitu Kara, el diseño reconoce que aprender también significa habitar y comprender el lugar.
La propuesta organiza el campus como una red de microcomunidades articuladas por patios, terrazas y andenes inspirados en las geografías andinas. Cada espacio educativo combina naturaleza, luz y flexibilidad pedagógica para crear ambientes de aprendizaje abiertos, inclusivos y colaborativos. El proyecto recupera la esencia fundacional del colegio —una institución liberal, diversa y abierta— y la proyecta hacia el futuro mediante una visión contemporánea de inclusión, creatividad y bienestar integral.
Innovación y Creatividad
A menudo se concibe la innovación como un quiebre con el pasado, sin embargo, es una fuente vital para nosotros la historia, del lugar, su cultura y la institución que nos convoca. El Colegio Americano de Quito fue fundado en 1940 cuando ya se había desatado la Segunda Guerra Mundial en Europa. Desde los años 30, Ecuador se había convertido en destino para varias familias judías que se vieron obligadas a migrar. Quito, en ese entonces, solo contaba con colegios Católicos, uno alemán y otro italiano. Uno de los principales objetivos de los fundadores del Colegio Americano fue, por tanto, crear una institución liberal, abierta a estudiantes de cualquier religión, raza y clase social. A esta bella historia fundacional queremos regresar, para renovar desde ella la inclusión de nuestra época incorporando reflexiones sobre género, neurodiversidad y capacidades diversas.
Desde una perspectiva arquitectónica, nos pareció interesante trazar la evolución de las instalaciones del Colegio Americano de Quito, cuya primera manifestación fue un sistema de tres edificios de patio central abiertos, en forma de C, estilo neocolonial, con grandes techos de teja, y alusiones al estilo neoclásico. El colegio actual, en cambio, responde a una estética y estructura funcional moderna. Son evidentes en el plano dos dualidades, una entre primaria y secundaria, otra entre nacional e internacional. Era importante mantener estas identidades “locales” dentro de una identidad global. El colegio creció de manera incremental hasta alcanzar la configuración actual, algunos de cuyos edificios cambiaron de función. Nuestra propuesta aprende de la existente y propone potenciarla con espacios de uso mixto.
Las instalaciones actuales del colegio se despliegan a lo largo de un lote lineal. El nuevo lote tiene forma de L y cada rama responde a una normativa diferente. En corte, las nuevas instalaciones no pueden superar la altura máxima que permite el cono de aterrizaje del aeropuerto. El terreno es una suerte de ágora natural. Nuestra intención principal fue imaginar a la tercera encarnación del Colegio Americano como un retorno a la tierra y su historia. En Quito, por su topografía accidentada, el muro de retención ha sido un elemento generador de espacio y forma; transforma la pendiente en andenes, terrazas, plazas o lotes que puedan ocuparse y programarse. Por otra parte, del análisis de las instalaciones existentes aprendimos que la tipología de patio central de la primaria, concebida como semiabierta y en forma de I latina, ha sido sumamente exitosa. Los patios se convierten en epicentros de micro-comunidades.
Decidimos, por tanto, reformular esta tipología en cuatro capas, como una cebolla, para proveer diversos espacios al aprendizaje: 1. el corazón del patio, un jardín interno, marcado por una especie de árbol con su propio color y aroma, y por un cono de luz que contribuye al sentido de pertenencia e identidad; 2. un deck-corredor interno que actúa como aula-taller comunal; 3. una clase interna, acústicamente aislada, para las actividades que demandan privacidad y alta concentración; y por último, 4. un aula externa para actividades que puedan realizarse bajo la sombra de los árboles, entre muros. La clase interna puede abrirse y extenderse hacia su aula externa.
Decidimos compactar el programa y reducir la huella del conjunto arquitectónico dentro de la horizontalidad que impone el cono de aterrizaje, para abrir paso a superficies de bosques y naturaleza, con reservorios someros de agua y claros que actúan como aulas silvestres. La geometría de los muros de retención y andenes fue girada para alinearse con el eje norte-sur. Esta orientación ofrece las mejores condiciones lumínicas en los espacios educativos y permite el uso efectivo de las canchas. Generamos, en esta misma dirección, una espina dorsal que estructura el proyecto y articula sus elementos: 1. El área comunal/plaza comercial que da a la calle y ofrece lugares de estar y espera a padres de familia y otros visitantes (café, coop, librería, minimarket, talleres/aulas de educación continua). 2. Los sistemas de patios internos de primaria y secundaria ubicados al otro extremo. 3. Las plazas andén que se riegan a lo largo de la pendiente, articuladas con el corredor programado de la espina dorsal (administración, cafetería, laboratorios, talleres). 4. El remate visual de la asamblea-biblioteca (aisladas acústicamente).
La estructura del proyecto es policéntrica. El núcleo principal está conformado por la asamblea/biblioteca. Son núcleos secundarios el Centro Comunitario/Plaza Comercial que articula al colegio con su contexto suburbano, el patio central de secundaria y el patio central de primaria. Cada sub-centro cuenta con centralidades terciarias. La cancha principal se ubica en el lote frontal para que en lugar de ser un elemento periférico y subutilizado, se convierta en una fuerza gravitacional, articulada con la espina dorsal. La actividad de la cancha podrá observarse desde la tribuna, la cafetería, los lounges, y otros espacios comunes, pues penetra el edificio multipropósito longitudinal.